Enriquillo y su carretera, o la placidez hecha poesía
Oscar López Reyes En mi infancia, el itinerario por la carretera Barahona-Enriquillo remesó como un safari-excursionista, escurrido con saltos/piruetas automovilísticas que se volvían una danza/retozo, en un pavimento con miradas hacia una montaña legendaria y un mar profundo que aún seducen con sus brisas apacibles y un paisajismo romántico. Y,más de medio siglo después, ese riesgoso jamaqueo […]
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