La Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología reportó que un equipo de investigación de la Universidad de Huelva, en colaboración con el Instituto de la Grasa, está combinando técnicas físicas y químicas para convertir aceites de frituras, un residuo difícil de tratar, en dos biolubricantes biodegradables y sostenibles que pueden emplearse en las máquinas para reducir la fricción y el desgaste de las mismas.
Los investigadores del Centro de Investigación en Tecnología de Productos y Procesos Químicos (Pro2TecS) de la Universidad de Huelva proponen estas bases lubricantes con dos propósitos. Por un lado, desarrollar una alternativa más sostenible a los engrasantes industriales, que se elaboran con compuestos no biodegradables y tóxicos como los jabones de litio o aceites minerales. “Al emplearse, por ejemplo, en maquinaria agrícola que está en contacto directo con el campo, se pueden producir pérdidas de lubricante que acaban contaminando suelos y ríos”, explicó a la Fundación Descubre el investigador y profesor de Ingeniería Química de la Universidad de Huelva Miguel Ángel Delgado Canto.
Por otro lado, estos expertos proponen reutilizar el aceite de fritura procedente de una gestora de residuos, de restaurantes (tradicionales y de comida rápida), churrerías, freidurías y el ámbito doméstico. Los usuarios particulares suelen desechar este residuo a través de los desagües de cocina, lo que implica riesgos como atascos, encarecimiento de los costes de depuración y la contaminación de ecosistemas acuáticos. Sin embargo, si se recicla, se pueden obtener biolubricantes, jabones, biocombustibles, entre otros productos.
Créditos: BioEconomía